Mantén supervisión adulta activa
Una persona adulta debe acompañar las interacciones y estar lo bastante cerca para intervenir con calma. No dejes a un niño pequeño a solas con una mascota, aunque ya se conozcan.
Explica las reglas antes de jugar y ofrece actividades alternativas que no impliquen perseguir, cargar o sujetar al animal.
Respeta los momentos de descanso
Enseña a no molestar a la mascota cuando come, duerme, se esconde o se retira. Prepara un espacio donde pueda descansar sin que la sigan.
Evita obligar a un animal a aceptar abrazos, disfraces o contacto. Permite que se aleje y termina la interacción si alguna persona no está cómoda.
Acuerden qué hacer con toda la familia
Usen instrucciones breves y consistentes para acercarse, ofrecer un juguete o llamar a una persona adulta. La responsabilidad del cuidado sigue siendo de las personas adultas.
Si hay una interacción que preocupa o preguntas sobre comportamiento, consulta a profesionales cualificados de tu localidad; esta guía no evalúa casos individuales.